Visitas guiadas por Cullera

Bañada por las aguas del golfo de Valencia, regada en sus extensas llanuras de arrozales y cítricos por el río Júcar y al amparo de la omnipresente montaña de les Raboses, Cullera ofrece al visitante un entorno privilegiado colmado de contrastes y un microclima que garantiza inviernos templados y veranos suaves.

Cullera, la mítica Sucro romana y la posterior Colla-Aeria (cumbre alta) musulmana, ha evolucionado hasta nuestros días para convertirse en destino vacacional con una amplia experiencia al servicio del turista.

 

Los lugares de interés que detallamos a continuación podrían formar parte de la visita a Cullera.

Castillo

Es el monumento histórico más emblemático de la población y de la Ribera Baja del Júcar, declarado Bien de Interés Cultural. El Castillo, tal y como lo conocemos hoy, es una construcción de época 

califal, del siglo X, construido  para el control y defensa del territorio, 

especialmente el litoral costero y la desembocadura del río Júcar.

  

Santuario de la Virgen del Castillo

Junto a la fortaleza del Castillo encontramos el Santuario de la patrona de Cullera: la “Mare de Déu del Castell”, Virgen de la Encarnación. Es de estilo neo-bizantino. Construyeron la iglesia entre 1891 y 1897.


 

Museo temático de la Piratería “Cueva-Museo del pirata Dragut”

Cueva natural utilizada antiguamente como refugio. Tenía entrada desde el mar y la relacionan con el famoso pirata Dragut. En la actualidad hay una interesante colección de objetos referentes a la piratería.

 

El faro de Cullera

Se trata de un edificio de planta circular, en cuyo centro se eleva una torre de dieciséis metros de altura. Posee tres aberturas exteriores y su lámpara se encendió por primera vez el 1 de agosto de 1858. Su plano focal se eleva 27,90 m. sobre el mar. La apariencia actual del faro se debe a proyectos y reformas llevadas a cabo a partir de los años sesenta, aunque su aspecto y estructura conservan los trazados en el proyecto original.

Por razones de seguridad, no es visitable por lo que nos contentaremos con observarlo desde el exterior.